El dominio del dólar frente a la desdolarización
El dólar estadounidense es la principal moneda del sistema financiero internacional. Se utiliza para mantener reservas, financiar empresas y gobiernos, fijar el precio de las materias primas y realizar pagos internacionales. Sin embargo, algunos países están reduciendo su dependencia mediante la compra de oro y el uso de monedas locales. Esta desdolarización es real, pero no quiere decir que el dólar vaya a desaparecer.
¿Por qué domina el dólar?
El dólar consolidó su liderazgo después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque su relación fija con el oro terminó en 1971 y en 1973 nació el mercado internacional de divisas o Forex. Desde ese entonces, el billete verde conservó esa posición por el tamaño de la economía estadounidense, la estabilidad institucional y la profundidad de sus mercados financieros.
El avance de la desdolarización
La desdolarización ha ganado importancia por razones económicas y geopolíticas. Algunos gobiernos desean reducir su exposición a las sanciones estadounidenses. El congelamiento de las reservas de Rusia después de la invasión a Ucrania aumentó esas preocupaciones.
China y otras economías emergentes promueven acuerdos comerciales en monedas locales. Los países BRICS buscan sistemas alternativos de pagos y numerosos bancos centrales están comprando más oro. Sin embargo, estas iniciativas todavía están fragmentadas.
La participación del dólar en las reservas mundiales descendió desde alrededor del 70% a comienzos de este siglo hasta el 57% en el primer trimestre de 2026. El euro representaba el 20%, el yen el 5,4% y el yuan el 2%. Parte de las variaciones responde a cambios de valoración y no solamente a compras o ventas.
Reservas de Estados Unidos y la Unión Europea
En Estados Unidos, el oro representa oficialmente el 4,4% de los activos de reserva, pero este porcentaje está distorsionado porque los 261,5 millones de onzas que posee el Tesoro estadounidense se contabilizan al precio de 42,22 dólares por onza, fijado en 1973, y no a su valor de mercado actual.
Las monedas extranjeras representan aproximadamente el 15% de los activos de reserva oficiales de Estados Unidos administrados por la Reserva Federal (Fed) y el Tesoro, al cierre de junio de 2026.
En el Banco Central Europeo (BCE), el oro representaba aproximadamente el 51,2% de los activos de reserva al cierre del 2025. Las monedas extranjeras suponían el 47,3% del total, de las cuales, el dólar concentraba el 78%, por lo que equivaldría a aproximadamente al 37% de todos los activos de reserva del BCE.
El fortalecimiento de las monedas latinoamericanas
Las monedas latinoamericanas dependen del comercio, las materias primas y los flujos de capital. Cuando el dólar se debilita y aumenta el apetito por el riesgo, los inversionistas buscan los mayores rendimientos de algunas economías emergentes.
El peso colombiano
El peso colombiano ha sido una de las monedas que más se ha fortalecido recientemente y ha superado a otras divisas regionales. La debilidad internacional del dólar ayudó, pero los factores internos fueron especialmente importantes.
La prima de riesgo de Colombia disminuyó ante una menor incertidumbre local y expectativas de cambios fiscales con el nuevo gobierno. Al mismo tiempo, la tasa de referencia del Banco de la República de Colombia del 12% mantiene un amplio diferencial frente a la de la Reserva Federal de Estados Unidos. Esto favorece las inversiones a corto plazo en pesos cuando se espera una volatilidad moderada.
Los ingresos del petróleo, el carbón, el oro y las remesas también aumentaron la oferta de dólares. Aun así, estos factores no explican por completo la magnitud del movimiento. El peso podría revertir parte de su avance si empeoran las cuentas fiscales o regresa la aversión al riesgo.
El sol peruano
El sol peruano también se apreció durante el 2025 y el 2026, apoyado por la debilidad del dólar, los precios del cobre y el oro, y la fortaleza de las cuentas externas. Perú contaba con reservas internacionales netas superiores a 97.000 millones de dólares a inicios del 2026.
Estas reservas permiten al Banco Central de Reserva del Perú suavizar movimientos bruscos. La menor dolarización financiera y la credibilidad monetaria también limitan el impacto cambiario de la incertidumbre política.
El peso mexicano
El peso mexicano se fortaleció durante el 2025 y a comienzos del 2026. El debilitamiento del dólar fue el principal impulso externo, mientras que el diferencial de tasas con Estados Unidos continuó ofreciendo un rendimiento favorable.
La integración con Estados Unidos, las exportaciones manufactureras, las remesas y la relocalización de la producción como el nearshoring, también respaldan al peso. Su elevada liquidez facilita la entrada de capital, pero puede acelerar las caídas cuando aumentan las tensiones comerciales entre ambos países.
El real brasileño
El real brasileño se ha beneficiado de un diferencial de tasas todavía más amplio. Las tasas internas elevadas atraen capital, mientras que las exportaciones de materias primas y la inversión directa aportan más divisas.
Sin embargo, las dudas sobre el gasto público, la deuda y las metas fiscales limitan su avance. El real puede apreciarse mientras predomina la búsqueda de rendimiento, pero podría perder terreno cuando aumenta la preocupación fiscal.
El dólar como instrumento de refugio
Durante los periodos de tensión, los inversionistas buscan dólares y bonos del Tesoro por su liquidez. Además, muchas empresas y gobiernos mantienen deudas en dólares, por lo que una crisis puede aumentar la demanda de esta moneda.
Los conflictos en Oriente Medio pueden fortalecer al dólar y hacerlo actuar como instrumento refugio al aumentar el precio del petróleo, lo cual podría provocar inflación. Sin embargo, Estados Unidos tiene una posición energética más favorable que Europa o Japón.
No obstante, si la incertidumbre es debido a situaciones o problemas internos de Estados Unidos, el dólar puede perder parte de su atractivo como refugio. Esto ocurrió después del anuncio de los aranceles recíprocos de Trump en abril del 2025, cuando los inversionistas redujeron su exposición a los activos estadounidenses y el capital se redirigió hacia el oro, el euro, el franco suizo y el yen.
La inflación y el comportamiento del dólar
Una inflación estadounidense elevada puede fortalecer al dólar si ocasiona que las tasas de interés se mantengan altas y atrae capital hacia los activos estadounidenses. La inflación global también puede favorecerlo cuando aumenta el temor a una desaceleración.
Sin embargo, la inflación persistente puede debilitarlo si erosiona la confianza en la Reserva Federal o agrava la preocupación por la deuda. El efecto depende de la reacción monetaria y de lo que hagan los otros bancos centrales.
Diversificación, pero no sustitución
La desdolarización continuará mediante compras de oro, acuerdos en monedas locales y reservas más diversificadas. Sin embargo, el euro carece de un mercado único de deuda comparable al estadounidense, mientras que el yuan está limitado por los controles de capital. El oro tampoco ofrece la misma capacidad para financiar operaciones o realizar pagos.
El escenario más probable no es la desaparición del dólar, sino un sistema monetario más diversificado. Para América Latina, su comportamiento seguirá siendo decisivo porque influye sobre las divisas, la inflación, las materias primas y el costo de la financiación.
Alexander Londoño - Analista de Mercados, ActivTrades
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